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La unión de la izquierda de la izquierda: ¿para cuándo?
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La izquierda situada a la izquierda del PSOE vuelve a encontrarse ante el mismo dilema que lleva demasiado tiempo aplazando: ¿será capaz de ponerse de acuerdo antes de que sea demasiado tarde?
La pregunta ya no es solamente orgánica. No se trata de decidir qué partido tiene más militantes, qué dirigente encabeza una lista o qué sigla ocupa el primer lugar de una papeleta.
La cuestión es mucho más trascendental: ¿quiere este espacio político tener capacidad real para transformar el país o está condenado a consumir sus energías en sus propias disputas internas?
La izquierda lleva demasiado tiempo llegando tarde
Podemos, Izquierda Unida, Sumar, Más Madrid, Comuns y otras fuerzas progresistas tienen diferencias. Evidentemente.
Existen heridas, desconfianzas, discrepancias ideológicas, diferencias estratégicas y también problemas personales entre dirigentes.
¿Qué es más importante: conservar cada pequeña parcela de poder o construir una alternativa política capaz de ganar?
Porque mientras la izquierda discute quién debe ocupar el primer puesto de la lista, quién tiene más legitimidad o qué sigla debe aparecer primero, la realidad social continúa avanzando.
La vivienda sigue siendo un problema. Los salarios siguen sin llegar a muchas familias. Los jóvenes tienen dificultades para emanciparse. La sanidad y la educación públicas necesitan recursos.
Y una parte importante de la ciudadanía espera respuestas.
La política debería estar hablando de todo eso.
Demasiadas veces, sin embargo, habla de sí misma.
Andalucía debería servir de advertencia
Las experiencias electorales recientes deberían haber dejado una enseñanza clara: dividir el voto progresista tiene consecuencias.
Cuando las distintas organizaciones llegan a acuerdos a última hora, cuando las negociaciones se convierten en una batalla por los puestos y cuando las siglas pesan más que el proyecto, el resultado puede ser demoledor.
El dóberman nos acecha
El título de este artículo utiliza una imagen deliberadamente provocadora.
El dóberman representa a PP y Vox.
No porque ambos partidos sean literalmente lo mismo —no lo son—, sino porque juntos pueden constituir una alternativa de Gobierno frente a una izquierda fragmentada.
¿Podemos, Sumar, IU… quién debe ceder?
Quizá la pregunta esté mal planteada.
No debería tratarse de quién gana.
No debería ganar Podemos sobre Sumar. Ni Sumar sobre Podemos. Ni IU sobre ninguno de los dos.
Una candidatura unitaria no significa que todos tengan que pensar igual. No significa que desaparezcan las identidades políticas. No significa que una organización tenga que renunciar a sus principios.
Significa entender que existen objetivos compartidos suficientemente importantes como para construir un proyecto común.
Primarias, sí. Democracia, también.
Si la fórmula para conseguir una candidatura unitaria son unas primarias abiertas, hagámoslas.
Si hay que negociar un programa común, negociémoslo.
Si hay que establecer mecanismos democráticos para confeccionar las listas, establezcámoslos.
Si hay que reconocer errores del pasado, reconozcámoslos.
Ningún dirigente es más importante que el proyecto. Y ningún partido es más importante que las personas a las que pretende representar.
¿Y el PSOE?
También el PSOE tiene una responsabilidad.
Si pretende construir una mayoría progresista, no puede contemplar permanentemente a su izquierda como un problema.
La izquierda alternativa, por su parte, tampoco puede conformarse con ser únicamente una fuerza de presión.
Tiene que aspirar a gobernar.
No esperemos a que sea demasiado tarde
El peor momento para empezar a hablar de unidad será cuando las encuestas anuncien una derrota.
El peor momento será cuando las listas estén cerradas. El peor momento será cuando la campaña haya comenzado. El peor momento será cuando el miedo sustituya a la esperanza.
La unidad debe construirse antes.
Ahora. Con tiempo. Con generosidad. Con democracia. Con un programa. Con un proyecto.
¿Qué izquierda queremos construir?
Una izquierda que se mira permanentemente el ombligo.
O una izquierda capaz de mirar a la sociedad y decirle:
Porque quizá dentro de unos meses todos puedan estar muy satisfechos de haber conservado sus respectivas siglas.
Pero si PP y Vox terminan gobernando, la pregunta será otra:
¿Quién fue responsable de no haber sabido unir lo que podía haberse unido?
El dóberman no avisa dos veces.
Y quizá cuando queramos reaccionar ya lo tengamos delante.
La unión de la izquierda de la izquierda: ¿para cuándo?
Fuentes de contexto
- Información y declaraciones sobre la propuesta de primarias abiertas de Irene Montero.
- Datos demoscópicos publicados en septiembre de 2026.
- Información electoral y política sobre el espacio de la izquierda alternativa.






